En la última década el Museo del Prado ha realizado una importante política de adquisiciones de pinturas flamencas de los siglos XV y XVI, que han reforzado considerablemente la presencia de dicha escuela pictórica en esa institución. Baste citar entre las últimas El vino de la fiesta de San Martín, de Bruegel el Viejo, o la tabla de la Virgen con el Niño, del Maestro de Frankfurt, pieza central de un tríptico cuyos laterales estaban desde el siglo XIX en el Prado, y esta tabla central después de recorrer medio mundo en manos de diferentes coleccionistas, pudo finalmente ser reintegrada al conjunto del que se separó como consecuencia de los devastadores efectos que tuvo para el patrimonio español la política desamortizadora del siglo XIX.
En esta ocasión la noticia se refiere a la adquisición de una tabla que representa en primer plano a San Jerónimo en oración, frente a un crucifijo situado en el suelo y apoyado contra un árbol cuyo tronco cierra la escena por la parte derecha y con sus ramas constituye una especie de habitáculo natural, a modo de porche o incluso capilla al aire libre, con el fin de que no distraiga la atención del devoto que la tuviera delante para rezar, puesto que esa era la principal finalidad de la pintura.
El manto y el sombrero rojo, de los que se ha despjado el santo, el tronco mismo del árbol, y la hiedra que sube por ese tronco, constituyen un perfecto dosel para realizar igualmente el crucifijo que, por su pequeño tamaño pudiera parsar algo desapercibido.
En la parte vemos un león, símbolo asociado al santo, comiéndose una liebre, y como fondo un hermoso y cuidado paisaje, más llano en la parte más cercana y montañoso en la lejanía. Los contrastes de luces ayudan a proporcionar sensaciones de mayor o menor profundidad, e invitan a reflexionar acerca de la autoría de esta importante obra, de comienzos de las primeras décadas del siglo XVI, que nuestro primer museo ha colgado en sus salas de pintura flamenca primitiva con la atribución a un anónimo pintor de Brujas de dicha época.
Válganos simplemente añadir, que con anterioridad esta tabla, que había tenido la consideración de Bien de Interés Cultural, en atención a su calidad, había sido atribuída al anónimo Maestro de las Medias Figuras, por la bondad y candidez que derrama la figura del santo, si bien el campo queda abierto al debate, puesto que, efectivamente, si comparamos esta escena religiosa con las del tríptico del Nacimiento, del Prado, atribuída al Maestro de las Medias Figuras, parece evidente una cierta diferencia en el tratamiento de los pliegues de los vestidos y en general de los ángulos de los distintos objetos representados, respecto de lo que podemos ver en el tríptico, que es como más suave y pastoso.
Y en este punto nos detenemos. Los expertos determinarán en el futuro lo que estimen más apropiado, pero de momento cabe felicitarnos por esta importante adición a la colección de primitivos flamencos del Prado, que habría de merecer algun día la confección de un catálogo completo de la misma, no solo de lo expuesto habitualmente sino también de las obras en reserva, o en ese Prado disperso, porque es una de las más importantes del mundo pero se publicita muy poco.
Quiero expresar mi agradecimiento al primer comentarista de este blog, 'Boro', que lo viene siguiendo prácticamente desde el primer día, y a quien debo el envío del enlace que ha permitido publicar la imagen de esta nueva tabla del Prado, que figura a continuación.